¿Qué necesitas saber sobre la depresión?
La depresión es un trastorno mental muy frecuente y de importante impacto en las personas que lo sufren. La Organización Mundial de la Salud la considera la principal causa de discapacidad en el mundo.
La forma de manifestarse puede variar dependiendo de cada persona, pero en términos generales se caracteriza por la presencia de síntomas psíquicos (ánimo triste, ansiedad, irritabilidad, pérdida de interés o incapacidad para disfrutar, sentimientos de culpa/inutilidad/inferioridad, problemas de concentración y de memoria) y físicos (trastornos del sueño o del apetito, cansancio, dolores, pérdida del apetito sexual).
La depresión, especialmente cuando no es tratada adecuadamente, puede llegar a hacerse crónica o recurrente. Esto puede hacer que invada cada vez más terrenos de la vida de la persona afectada, como el trabajo, las relaciones personales o los proyectos vitales.
Existen distintos tipos de depresión dependiendo de su origen, la clínica o el curso, por lo que es recomendable una evaluación diagnóstica por personal especializado en el tratamiento de los trastornos afectivos.
Los pensamientos más habituales en una persona con depresión son:
No se puede establecer una relación causal entre un único factor y la depresión. Más adecuado es pensar que la depresión es el resultado de interacciones entre factores de distintos tipos.
Existen numerosos tratamientos que han demostrado ser eficaces en la depresión.
La depresión es una enfermedad, como lo pueda ser la diabetes, la hipertensión o una neumonía. Al igual que estas otras enfermedades, la depresión es tratable y en la mayoría de ocasiones con éxito.
Los casos leves pueden resolverse sin necesidad de tratamiento farmacológico, pero en casos moderados/graves es muy recomendable el uso de medicamentos y psicoterapia profesional.
La respuesta a los tratamiento suele ser buena en la mayoría de los casos, pero para ello ha de hacerse una adecuada prescripción y lo más precoz posible. Más de la mitad de las personas que tienen un primer episodio depresivo tendrán recurrencias (nuevos episodios) a lo largo de su vida. Si la persona recibe un adecuado tratamiento pueden evitarse nuevos episodios o conseguir que sean más leves y más breves.